Dias atrás realizamos torneo de carácter formativo donde las categorías fueron adaptadas al conocimiento de los alumnos; los más grandes, además, colaboraron como jueces.
La competencia nos permite medirnos con otros, pero el verdadero camino del karate siempre nos invita a medirnos con nosotros mismos: superar el miedo, aprender a tolerar la frustración, controlar una reacción, ejecutar mejor una técnica. Competimos para crecer, aprender y volver al Dojo con algo nuevo para trabajar.